Zafiro

Zafiro. Sabiduría e Intuición       

Es un cristal de corindón, un bióxido de aluminio de color azul oscuro hasta blanco, pasando por toda la gama, verde, rosado, amarillo, naranja. Lo encontramos a su vez en forma transparente; llamado «Leucozafiro», es casi tan puro como el diamante. La fórmula del zafiro en lo referente a su composición química es Al2O3, ya que el zafiro es una combinación de los óxidos de hierro, aluminio y titanio. Este último elemento es el responsable del tradicional tono azulado del zafiro. De todas formas, existen otras tonalidades de esta piedra: rosados, amarillos y verdes.

Se dice que el zafiro es la hermana azul del rubí, ambos comparten características como material con el que han sido compuestos, el corindón mineral, el rojo es el que se conoce como rubí y el azul como zafiro. El corindón es la segunda piedra preciosa más dura, la primera es el diamante.

Zafiro en bruto y tallado

El nombre procede probablemente de una palabra sánscrita, a través de los términos latino «sapphirus» y del griego «sappheiros».  Como sucede en el caso de otras gemas, el término latino mencionado se refería casi con absoluta certeza al actual lapislázuli, en lugar del corindón, de acuerdo con la descripción que se encuentra en la obra de Plinio el Viejo. Corindón es una alúmina nativa cristalizada, de la cual muchas piedras preciosas son variedades. Alúmina: es el óxido de aluminio que se halla puro o formando feldespato y arcilla. Feldespato: mineral compuesto de silicatos de aluminio y de uno o más metales alcalinos. Se lo encuentra en: Sry Lanka, Burma, Camboya, Birmania, Tailandia, India, Tanzania, EE. UU, Tíbet y Australia

Hay una variedad de zafiro que posee pequeñas inclusiones de rutilo que se lo conoce bajo el nombre de «ojo de gato» o «girasol de oriente».

En meditación se lo utiliza para llevar la luz a la personalidad del Yo interno. Se lo vincula con la sabiduría, la verdad, la confianza y la intuición; la piedra de los Yoguis, sanadores de fe y santos. Es una piedra ideal para desarrollar la concentración y mantener la atención. Apoya la convicción del hombre, ayudándonos a realizar deseos e ideales de alto vuelo.              

El zafiro se conoce como la piedra de los comerciantes, proporciona éxito y fama a quien lo lleva, así como prosperidad económica. 

Se le atribuye un amplio espectro de efectos sanadores. Baja la temperatura y la presión sanguínea, es útil para enfermedades de la piel, asma, afecciones de la vista, así como también para tumores, úlceras, hemorroides, senilidad prematura, afecciones en los huesos, como reuma, ciática y osteoporosis.

Sus efectos suavizantes calman los nervios y ayudan a las personas que sufren de insomnio. Afín al chakra cardíaco, plexo solar y el tercer ojo. Benéfico en las disfunciones circulatorias, gota, ciática, flebitis, neumonía y otras enfermedades agudas del aparato respiratorio, como así también en casos de excemas de origen tóxico.  

Entre las propiedades curativas están particularmente dirigidas a los reumatismos, inflamaciones estomacales e intestinales. Es eficaz para neutralizar las tendencias negativas. Tiene el don de hacer a quien lo usa, devoto, pacífico, amable y afecto a realizar buenas obras.

Desde la antigüedad se cree que se rehúsa a brillar frente a la impureza, y con la sola fuerza de sus rayos puede destruir todas las criaturas nocivas y venenosas.

Zafiro en bruto

Tiene propiedades de distención y produce calma. Esclarece los procesos mentales, activando el intelecto. Antiguamente era considerado un antídoto para todos los venenos y así también con poderes curativos en caso de melancolía. Sus propiedades energéticas contribuyen a aumentar el nivel de potasio, magnesio y calcio. Muy benéfico para la garganta, cuerdas vocales y oídos, en especial para afonías y ronqueras. Permite el camino de acceso a niveles de conciencia superior. Se lo vincula con el chakra laríngeo y frontal, se lo utiliza para activarlos. Útil para tratar problemas de la tiroides, enfermedades de los oídos, hemorragias nasales, enfermedades de la laringe, vértigo. Baja la fiebre y alivia malestares gripales. Actúa con eficacia en casos de presión sanguínea insuficiente, nerviosismo e insomnio.