Turquesa

Turquesa. Piedra de la Alegría y del bienestar

Composición:   Fosfato hidratado de aluminio, hierro y cobre. Cristalización: Triclínico. Color:    De azul claro a verde manzana. Dureza: de 5 a 6 . Fractura: Desigual. Exfoliación: Ausente. Peso Específico:  2,9 a 3,4 Yacimientos: Irán, Estados Unidos, China, México. La turquesa es un fosfato de aluminio, hierro y cobre, cuya composición le otorga el color azul verdoso que la caracteriza, puede contener bandas o estrías por inclusiones de plata o cobre, también puede presentar manchas.

Existen diversas variedades de turquesa: la turquesa persa de color azul muy intenso que se encuentra en Irán y Afganistán, la turquesa egipcia, más verdosa y traslúcida que se encuentra en Sinaí y la turquesa americana de color azul verdoso en EE. UU, México y Canadá. Hace muchos siglos fue usada por los indios americanos en joyas y ornamentos.

Turquesa con forma de corazón

Proporciona un aumento de la sensación de bienestar, regulando el sistema respiratorio y provocando una sensación de alegría interior. De color azul opaco con variación al verde y algunas vetas plateadas. Afín al plexo laríngeo, cardíaco, del entrecejo y en el plexo solar. Estimula la glándula pituitaria de un modo muy beneficioso. Proporciona sensación saludable al organismo. Posee poderes curativos gracias a su alto porcentaje de cobre. Actúa con eficacia en dolores de nuca, problemas en los conductos nasales y membranas mucosas. Excelente para la vista y los ojos.

A nivel físico, el color azul verdoso, reúne todas las propiedades curativas, se la recomienda para afecciones respiratorias, laringe, bronquios, pulmones, para amigdalitis, difonía, afonía, tos, falso crup, difteria, bronquitis, asma de origen bronquial y regulariza la glándula tiroides

La turquesa actúa sobre la comunicación y la facilidad de palabra, ya que aumenta la capacidad creativa del pensamiento. Intensifica su acción en el campo emocional, deparando perspectivas de futuro. Favorece la apertura del corazón a las emociones y estímulos de los demás. Aumenta la memoria. En meditación, se aplica en experiencias relacionadas con nuestro pasado.

Se la utiliza como amuleto para prevenir el mal de ojo, los hechizos y la magia. Absorbe la energía negativa. Es una piedra femenina, relacionada con la energía lunar de las emociones.

Mejora la absorción de los elementos nutritivos por lo tanto es muy útil para combatir la anorexia.

La palabra turquesa es muy antigua y de origen indeterminado. Deriva del francés pierre turquoise, significando piedra turca. Se piensa que esto surge de una confusión, ya que en Turquía no hay turquesas, pero los primeros comerciantes que introdujeron el mineral como gemas en Europa eran turcos, si bien provenía realmente de Irán por eso la gema fue asociada con ese país.

Incluso la más fina de las turquesas es bastante frágil, llegando a un máximo de dureza justo por debajo de 6 en la escala de Mohs, o ligeramente menos que un vidrio de ventana común.

Es un mineral criptocristalino y casi nunca forma cristales simples y todas sus propiedades son altamente variables. Su sistema cristalino es triclínico. A menor dureza presenta menor peso específico y mayor porosidad.

El brillo de la turquesa es ceroso a casi vidrioso, y generalmente es opaco, aunque puede ser semi traslúcida en pequeñas secciones. El color azul es atribuido a cobre, mientras que el verde puede ser el resultado de impurezas de hierro o la deshidratación.

El color es tan variable como el resto de sus propiedades, abarcando desde el blanco hasta el azul oscuro y el azul cielo, y desde el azul-verdoso hasta el verde-amarillento.

Turquesa en bruto

La turquesa actúa sobre la comunicación y la facilidad de palabras. Aumenta la capacidad creadora del pensamiento. Aumenta tu estado de atención. Clarifica tus ideas y atrae la creatividad. Amuleto para viajeros.

Conocida como la piedra de la alegría y el bienestar. Absorbe la energía negativa. Ayuda a ver el aspecto lúdico de la existencia y a contemplar la vida con buen humor.