Turmalina

Turmalina. Su Génesis no es Terrestre          

La turmalina es una piedra semi preciosa perteneciente al grupo de las circonias. Esa familia se caracteriza por cristalizar con una forma romboédrica. Es decir, hace que la turmalina tenga una forma alargada con “estrías”. Es un cristal piroeléctrico y piezoeléctrico, formada por silicato de alúmina con ácido bórico y flúor. Se presenta en numerosas variedades, como, Turmalina Sandía, Turmalina verde, Turmalina negra, Turmalina azul y rosa.

Sus Nombres de Acuerdo al Color: Acrolita: Blanca o incolora. Rubelita: Roja o rosa. Verdelita o Peridoto de Ceylán: Verde. Indigolita, Indicolita o Zafiro brasileño: Azul. Dravita: Amarilla. Chorlo o Nigrolita: Negra. Siderita: Violeta. Corazón de Sandía: Combinada verde y rosada. Policrolita: Multicolor.  

La variedad de turmalina negra se la puede encontrar junto al cuarzo, denominado «cuarzo turmalinado», mientras que las turmalinas coloreadas se hallan en drusas y geodas pegmáticas.

En su estado natural tiene forma de varillas cilíndricas de distinto grosor, de entre 5 mm y 8 ó 10 cm de diámetro, con largas estrías longitudinales y perfectamente paralelas en toda su superficie. En sus dimensiones externas, cuando se logra extraerla completa, las varillas con un largo máximo entre 40 y 60 cm, presentan en todos los casos un grosor aproximado a la sexta o séptima parte de su diámetro.

La parte media del cuerpo, de sección circular pareja y superficie estriada, culmina en dos extremos facetados en triángulos planos, cuyos vértices forman sendos ápices. Estas puntas determinan un eje virtual de rotación paralelo a las estrías exteriores. Para el gemoterapeuta, el hallazgo de una varilla completa representa siempre una sorpresa invaluable.

Las varas de turmalina constituyen una de las formas más extraordinarias del mundo mineral; esta circunstancia, al igual que en la Fluorita, ha hecho pensar a varios autores, que su génesis no es terrestre, ya que su cristalización no coincide con el pasado geológico del planeta

Las variedades más puras y más bellas proceden de la isla de Elba, Minas Gerais, Urales, Madagascar, Sri Lanka, Namibia, Austria, Italia, Inglaterra, Kenia, Brasil, Birmania, Mozambique y California (EE. UU).

Turmalina de varios colores

En su belleza, variedad de colores y amplio espectro efectivo, la turmalina es insuperable. Debería escribirse un libro entero al respecto. La turmalina es el símbolo de la pasión y posee las vibraciones del amor, una de las más positivas y elevadas. Es la piedra más utizada como gema protectora contra las energías negativas. Tiene el poder de cargarse a sí misma eléctricamente, bajo los efectos del calor, el frío o la presión.

Es la piedra ideal para el sistema nervioso en general. En todos los colores es una piedra regeneradora de células. La turmalina no absorbe las energías nocivas, sino que las expulsa hacia la tierra descargando y liberando a la persona de ellas. En general representa la amabilidad, la cortesía, el afecto y la convivencia pacífica. Relaja el sistema nervioso y promueve el equilibrio emocional. Es eficaz contra estados de melancolía y depresión. Aumenta la capacidad de discernir y tomar decisiones acertadas. Acrecienta la sabiduría y la agudeza mental. Es portadora de buena suerte y de prosperidad económica. Alivia los dolores provocados por el cáncer y otros dolores agudos, ya que ayuda a detener el crecimiento irregular de células cancerígenas. También se la utiliza para curar cálculos renales y para equilibrar las secreciones hormonales. Se llama así cuando se presentan combinadas las Turmalinas verde y rosada en una sola piedra.

Turmalina verde

A nivel curativo, se la utiliza para el funcionamiento cardíaco y el metabólico. Se relaciona con el chakra cardíaco y el sacro. En meditación es eficaz para borrar sentimientos negativos, equilibrar los impulsos sexuales, sobrellevar una crisis sentimental. Trasmite energía para superar el mal momento.

Turmalina Indicolita o Zafiro Brasileño. Encerrándolas en las manos, sirven para el logro de nuestros propósitos. En meditación, actúa como la turmalina sandía. La variedad azul es difícil de encontrar, pero transmite un rayo azul de paz más poderoso que el de cualquiera otra piedra, canaliza corrientes de energía positiva. Accede a los procesos más profundos del inconsciente y produce así cambios en la conducta de quien la use; mejora las relaciones con el entorno. Serena las mentes agitadas, calma la ira y mejora el ánimo. Efectiva contra problemas de tiroides. Afín al chakra laríngeo. Otorga a nuestra voz una expresión mayor y puede aliviar el dolor de garganta. Deberíamos colocar una piedra en el medio de la frente, cuando estemos en camino de intentar un mayor conocimiento. Calma dolores de cabeza y de muelas. Puede emplearse como generador de procesos curativos, para ayudar a disolver los bloqueos mentales y emocionales.

Turmalina Siderita. Afín al chakra basal y sobre el entrecejo. Libera la bondad y la generosidad

Turmalina Rubelita. Afín al plexo cardíaco. Estimula y regulariza la función cardíaca. Simboliza el poder del amor sobre la materia, generando una fuente infinita de amor y compasión, desterrando sentimientos de odio, miedo, venganza, etc. Promueve el amor propio.

Turmalina Rubelita

Turmalina Vireolita, Verdelita o Peridoto de Ceylán. Abarca dentro de su rango de amplificación energética, desde los planos espirituales más elevados, hasta las manifestaciones físicas más inferiores. En terapia física sobre el primer y segundo chakra se la utiliza como diurético y regulador del aparato digestivo, intestinos, empleándose también en cálculos renales y de vesícula, desarreglos menstruales, constipaciones, diarreas, diuresis y enuresis. Como piedra personal es ideal para llevar con uno cuando se deben afrontar actividades físicas o mentalmente cansadoras, ya que sus propiedades energizantes alivian la fatiga crónica y el agotamiento mental, además de calmar dolores musculares. En el plano físico, ajusta el equilibrio hormonal de modo que el sistema nervioso disponga de un mayor flujo eléctrico circulando dentro del circuito corporal. Esto trae como consecuencia directa un aumento de potencial de todas las funciones vitales que alivian los síntomas de agotamiento y depresión. En la mano actúa como gema de protección, ayuda a tener claridad mental en momentos de confusión. El verde dinamiza la transmutación de energías negativas en positivas, y controla los impulsos. Se recomienda su uso en cuestiones relacionadas con asuntos de dinero, ya que proporciona las decisiones más acertadas. En el plano físico actúa sobre problemas hormonales. Salvo en el plexo solar, es afín a todos los demás centros de energía.

Turmalina Verdelita

Turmalina Chorlo o Nigrolita. Es esta la piedra por excelencia para desviar las energías negativas del cuerpo físico como del cuerpo emocional, ya que neutraliza los sentimientos de angustia, temor, estrés, envidia y odio de uno mismo como los que provienen del exterior. Para ello, en lugar de canalizarlas o conducirlas, genera durante la terapia un campo de energía que inmuniza al paciente de aquellas fuerzas del entorno que agreden constantemente la mente y el cuerpo físico. En el camino inverso, también puede neutralizar las propias energías nocivas generadas como la ira, los celos, la envidia, el odio, etc. Esta piedra muestra a los terapeutas, como guiar a sus pacientes para mantenerse íntegros y conscientes en medio de situaciones caóticas o agobiantes, y como orientar el Yo para enfrentar la contaminación mental y espiritual. Es neutralizadora en los momentos de angustia y desesperación. Además de proteger a las influencias de los demás, interfiere contra el daño que se hacen a sí mismas. El uso de esta piedra sirve para neutralizar las enfermedades de orden psicosomático. Al igual que la turmalina verde, en terapia física sobre el primer y segundo chakra se la utiliza como diurético y regulador del aparato digestivo, intestinos, para cálculos renales y de vesícula, desarreglos menstruales, constipaciones, diarreas, diuresis y enuresis. Con frecuencia se encuentran varillas o trozos fraccionados de turmalina negra dentro de cristales de cuarzo hialino, cuya combinación crea una perfecta protección y contribuye a desbloquear los campos eléctricos negativos; a la vez que atrae a nosotros la Luz canalizadora por el Rayo Blanco, rector del centro de la corona. Es afín al primer chakra.

Turmalina Chorlo en bruto

Turmalina Incolora, Hialina o Acrolita. Constituye una de las piedras de más poder dentro de la gemoterapia. Es ideal para enfermedades del cerebro que requieren neurocirugía, como las hemorragias, aneurismas y derrames. Incluye en sí misma todos los tonos que puede adoptar la turmalina, fundiendo delicadamente cada uno de ellos en el otro, y resumiendo así en un solo cristal todos los poderes supra terrenales que este mineral posee. Esta capacidad de integrar sutilmente diferentes colores simboliza la imperiosa necesidad de que los individuos de distintos niveles sociales, pueblos, naciones y razas, comiencen a trabajar en armonía, en busca de un bienestar común. Esta suprema herramienta de la Luz, se manifiesta siempre a personas intuitivas y predestinadas a ella, y su presencia hace vibrar todos los centros vitales simultáneamente, sintonizando armónicamente las vibraciones de nuestro Yo con las de la omnipotente Mente Universal.

Turmalina Hialina
La turmalina negra es valorada por su potencia como escudo en contra de las energías que pueden ser negativas, siendo conocida además por sus condiciones para favorecer el crecimiento espiritual. Símbolo de la pasión, activa el amor y la atracción. La turmalina es una poderosa sanadora mental que relaja el sistema nervioso y proporciona equilibrio emocional, sabiduría e intuición. Es una piedra chamánica que aporta protección durante los rituales. Protege contra las radiaciones de los teléfonos móviles, el ataque psíquico, los encantamientos y las energías negativas de todo tipo. Muchas personas la utilizan como escudo al mal de ojo.
También es muy utilizada en meditación, para favorecer cambios hacia niveles de conciencia más elevados, expandiendo el entendimiento y permitiendo la evolución interior. Como neutralizadora de energías ambientales, en gemoterapia se aconseja la colocación de una turmalina negra en todos los ambientes donde se pasa la mayor parte del día. Desde lo físico, y siempre en el terreno de la gemoterapia, la turmalina negra actuaría positivamente sobre piel, huesos, ligamentos, cartílagos y articulaciones, entre otras aplicaciones.