Cornalina

Cornalina. Ver en Ágata carneola

Cornalina, también conocida como carneola, es un mineral, variedad de la calcedonia, de color rojo, usado comúnmente como piedra semipreciosa. También se la conoce como Piedra de Sadoine, de la Meca o de Santiago. Es una de las piedras más conocidas de la familia de la calcedonia, es decir, un ágata de tono naranja-rojizo, compuesta por dióxido de silicio, más conocido bajo el nombre de cuarzo metamórfico. Sin embargo, a diferencia del cuarzo hialino o la amatista, no forma cristales hexafacetados, y sus vibraciones moleculares poseen una frecuencia menor.

Son más apreciadas cuanto más translúcidas y con un color rojo-anaranjado, el color rojo se debe a la presencia de óxidos de hierro, mientras que los tonos más claros se pueden atribuir al hidróxido de hierro. Si el mineral se somete a un ligero calentamiento, su color se vuelve más intenso.

Cornalina naranja

Similar a la cornalina es el sardo, que generalmente es más duro y oscuro (tirando al pardo). (La diferencia no está rígidamente definida y en algunos casos, los dos nombres se llegan a utilizar indistintamente). Tanto la cornalina como el sardo son variedades del óxido de silicio microcristalino de estructura fibrosa (calcedonia), coloreadas por las impurezas de óxido de hierro y puede ir del naranja pálido a un color intenso, casi negro.

Tiene una dureza de 7 en la escala de Mohs, como todos los cuarzos, por lo que la hace muy adecuada para cortarse transversalmente, así como para la producción de cuentas de collares. Para los antiguos egipcios, la cornalina era el rojo símbolo de la vida ligada a prácticas religiosas específicas, donde la diosa Isis la utilizaba para acompañar al difunto durante su viaje al más allá. Se puede ver incrustada en la máscara mortuoria de oro del faraón Tutankamón. También se encuentra tallada en animales sagrados, como el carnero de Amón y el halcón Horus (símbolo del sol). Se solía engastar con turquesas y lapislázulis para reforzar su poder.

Su profundo y traslúcido color naranja es en sí mismo una fuente de energía, que en lugar de canalizar e irradiar luz, como lo hacen los cristales transparentes de frecuencias más altas, refleja los tonos rojizos de nuestro propio mundo físico interior. La cornalina rosa tiene efectos relajantes y optimizadores del ánimo. Indicada para ayudarnos para buscar un lugar propio y único en el Universo, para albergar en él todo el poderío personal de nuestro ser físico. Es la conductora natural para las personas que se encuentran momentáneamente confundidas o desubicadas, ya que centra la atención sobre los problemas puntuales y el momento presente, permitiéndoles concentrarse y actuar con decisión.

Ágata cornalina

Propiedades curativas: En Egipto la utilizaban para promover la paz y la armonía, contra la depresión, incrementaba la energía sexual y para prevenir enfermedades de la piel. Las más oscuras eran utilizadas para el control de la presión arterial, las rosas para la anemia y las blancas para afecciones en los ojos y oídos. La roja sobre el chakra sexual para los dolores menstruales o previos al parto y en el hombre como eficaz remedio contra la impotencia.